David Copperfield
David Copperfield –No, no lo sé –replicó el señor Wickfield.
–CreÃa que el doctor Strong estaba de acuerdo con Annie, pero, por su manera de proceder, supongo que ha debido de cambiar de opinión; asà que no hay nada más que decir, excepto que cuanto antes me marche, mejor. Por ese motivo pensé que tenÃa que regresar para decirle que cuanto antes me marche, mejor. Cuando hay que zambullirse en el agua, no tiene sentido quedarse indeciso en la orilla.
–Puede estar seguro, señor Maldon, de que la demora será mÃnima en su caso –afirmó el señor Wickfield.
–Gracias –dijo su interlocutor–. Le estoy muy reconocido. No serÃa demasiado elegante mirar los dientes a un caballo regalado; de lo contrario, estoy convencido de que mi prima Annie podrÃa fácilmente arreglar las cosas a su manera. Supongo que sólo tendrÃa que decirle al viejo doctor…
–Quiere usted decir que la señora Strong sólo tendrÃa que decirle a su marido… ¿Le he comprendido bien? –quiso saber el señor Wickfield.
–Perfectamente –señaló el desconocido–. Sólo tendrÃa que decirle que deseaba que esto o lo otro se hiciera asà o de otra manera; y seguro que las cosas se arreglarÃan como ella quisiera.