David Copperfield
David Copperfield Cuando entré y expliqué lo que quería, ella salió de su ensimismamiento. También interrumpí al doctor, pues cuando volví al despacho para dejar en su sitio la vela que había cogido de la mesa, él le daba golpecitos paternales en la cabeza, al tiempo que lamentaba haberse dejado convencer por ella para continuar la lectura, ya que deseaba que la joven se acostara.
Pero Annie insistió en que le permitiera quedarse, pues quería estar segura (la oí murmurar algunas palabras entrecortadas con dicho propósito) de ser la partícipe de sus confidencias aquella noche. Y se volvió de nuevo hacia él, después de verme abandonar la estancia, y vi cómo cruzaba sus manos sobre una de las rodillas de su marido y levantaba la mirada con la misma expresión que antes, si bien algo más tranquila, mientras él reanudaba su lectura.
Aquella escena me impresionó sobremanera y estuvo mucho tiempo presente en mi memoria, como tendré ocasión de relatar cuando llegue el momento.