David Copperfield
David Copperfield Me dio una noticia que me afectó sobremanera: a saber, que el señor y la señorita Murdstone se habían marchado de nuestro antiguo hogar, después de vender todos los muebles, y habían cerrado la casa hasta que alguien la alquilara o comprara. Bien sabe Dios que yo no habría podido acercarme a Rookery mientras ellos vivieran allí, pero me entristeció pensar que un lugar tan querido por mí estuviera completamente abandonado, y que las malas hierbas invadieran el jardín y las hojas caídas de los árboles formaran un espeso y húmedo manto sobre sus senderos. Imaginé el viento invernal bramando entre los árboles, la lluvia golpeando los cristales, la luna reflejando siluetas fantasmales en las paredes de las estancias vacías, mientras contemplaba su soledad a lo largo de toda la noche. Volví a recordar la tumba al pie del árbol, en el cementerio: y sentí como si la casa también hubiera muerto, y todo lo relacionado con mi padre y con mi madre hubiese desaparecido para siempre.