David Copperfield
David Copperfield Todo el mundo le adoraba, y su ingenio para las cosas pequeñas era extraordinario. Sabía cortar las naranjas de las formas más insospechadas. Era capaz de construir un barco con cualquier cosa, incluso con una broqueta. Podía convertir las rótulas de cordero en piezas de ajedrez, y unos viejos naipes en carros romanos; y fabricaba ruedas con los carretes de algodón, y jaulas de pájaros con algunos restos de alambre. Pero quizá donde mostraba mayor habilidad era en el trabajo de los objetos de cuerda y paja, con los que estábamos convencidos de que podía hacer lo que quisiera.