David Copperfield

David Copperfield

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

La fama del señor Dick no tardó en extenderse fuera de nuestro pequeño círculo. Después de algunos miércoles, el doctor Strong me preguntó por él, y yo le conté todo lo que mi tía me había explicado. Mi relato le interesó hasta el punto de pedirme que, en su próxima visita, se lo presentara. Una vez cumplida esa formalidad, el doctor rogó al señor Dick que, siempre que no me encontrara en las oficinas de la diligencia, fuese directamente al colegio y descansara allí hasta que terminásemos nuestras tareas matutinas; el señor Dick adquirió, así, esa costumbre y, si nos retrasábamos un poco, como sucedía a menudo, paseaba por el patio hasta que yo salía. Allí conoció a la joven y bella mujer del doctor (más pálida que antes, por aquel entonces; y menos alegre, aunque igual de hermosa; a la que apenas veíamos, según creo recordar), y se convirtió poco a poco en una figura tan familiar que acabó entrando en la clase para esperarme. Siempre se sentaba en el mismo rincón, en un taburete determinado, al que los muchachos bautizaron con el nombre de «Dick»; y allí se quedaba, con la cabeza gris inclinada hacia delante, escuchando atentamente lo que se decía, con un profundo respeto por los conocimientos que él jamás había podido adquirir.




👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker