David Copperfield
David Copperfield En aquellas circunstancias, sólo podÃa presentar al señor Micawber a Uriah Heep y a su madre, y asà lo hice. Mientras ellos se inclinaban respetuosamente ante él, el señor Micawber tomó asiento y les saludó cortésmente con la mano.
–Los amigos del señor Copperfield –afirmó el señor Micawber– pueden contar conmigo para lo que deseen.
–Mi hijo y yo somos demasiado humildes, caballero –señaló la señora Heep–, para ser amigos del señor Copperfield. Ha tenido la bondad de venir a tomar el té con nosotros, que le estamos muy agradecidos por su visita; y también a usted, señor, por su cortesÃa.
–Muy amable, señora –respondió el señor Micawber, con una reverencia–. ¿Y a qué se dedica ahora, Copperfield? ¿Sigue en el negocio del vino?
Estaba verdaderamente impaciente por alejar al señor Micawber de allÃ, y contesté, con el sombrero en la mano y el rostro como la grana –estoy seguro–, que era un alumno del doctor Strong.