David Copperfield

David Copperfield

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

–Copperfield, es usted un verdadero amigo –respondió, estrechándome la mano–; pero, cuando la situación no puede ser más desesperada, todo hombre con una navaja de afeitar sabe que cuenta con un amigo.

Al oír esta terrible insinuación, la señora Micawber rodeó con sus brazos el cuello de su marido y le suplicó que se tranquilizara. Él rompió a llorar; pero se repuso casi en seguida, lo suficiente para llamar al camarero y encargarle para el desayuno de la mañana un budín de riñones caliente y un plato de camarones.

Cuando me despedí de ellos, insistieron tanto en invitarme a almorzar antes de su marcha que no pude negarme. Como al día siguiente me resultaba imposible, pues tenía mucho que estudiar, el señor Micawber decidió visitar al doctor Strong por la mañana (presintiendo que el dinero de Londres llegaría en la próxima silla de posta) y pedirle que me dejara ir dos días después, si me venía mejor. Así, pues, antes del mediodía, me anunciaron su visita mientras estaba en clase, y fui corriendo a buscarle a la sala; me dijo que el almuerzo se celebraría tal como habíamos convenido. Cuando le pregunté si había recibido el dinero, me dio un apretón de manos y se marchó.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker