David Copperfield
David Copperfield –Puesto que no tienes ninguna prisa –exclamó Steerforth–, ¿por qué no vienes a Highgate y pasas un dÃa o dos con nosotros? Te gustará mi madre… Está demasiado orgullosa de mÃ, y eso resulta un poco cansado, pero supongo que sabrás perdonarla… Tengo el convencimiento de que le agradarás mucho.
–DesearÃa estar tan seguro de esas palabras como tú, que tienes la amabilidad de pronunciarlas –respondÃ, sonriendo.
–Todo el que siente cariño por mÃ, puede contar con su agradecimiento –afirmó Steerforth.
–Entonces le gustaré especialmente –repuse.
–¡Muy bien! –dijo Steerforth–. ¡Pues ven a demostrarlo! Iremos a visitar la ciudad durante un par de horas (será un placer enseñar Londres a un espÃritu tan puro como el tuyo) y luego iremos a Highgate en coche.