David Copperfield

David Copperfield

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

No intentaré describir mis sentimientos al regresar con tan buenos augurios a los lugares de mi infancia. Viajamos allí en diligencia. Recuerdo que la reputación de Yarmouth me tenía tan preocupado que cuando Steerforth me dijo, al atravesar sus oscuras callejuelas en dirección a la posada, que, por lo que podía ver, se trataba de un bonito y curioso agujero, alejado del mundo, me sentí sumamente complacido. Nos acostamos nada más llegar (vi unas polainas y un par de zapatos sucios al pasar por delante de la habitación de mi viejo amigo el «Delfín»), y desayunamos bastante tarde al día siguiente. Steerforth, que se hallaba de un humor excelente, había estado paseando por la playa antes de que yo me levantara, y había conocido, según me explicó, a casi todos los pescadores del lugar. Además, había divisado en la lejanía lo que estaba seguro que era la casa del señor Peggotty, con el humo saliendo por la chimenea; y me contó que había estado a punto de entrar en ella y de jurarles que era yo, irreconocible por lo mucho que había crecido.

–¿Cuándo tienes intención de presentarme, Daisy? –inquirió–. Estoy a tu disposición. Organízalo como quieras.

–Pensaba que esta noche sería un buen momento, Steerforth; cuando estén todos alrededor del fuego. Me gustaría enseñarte la casa cuando resulta más acogedora, ¡es un lugar tan curioso!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker