David Copperfield
David Copperfield –Por eso, cuando logró colocarse de señorita de compañÃa en casa de una dama muy anciana, que estaba siempre malhumorada, y tuvieron algunas diferencias, ella se marchó. Finalmente, vino aquà para trabajar como aprendiza durante tres años. Ya han transcurrido casi dos, y le aseguro que es la mejor chica que hemos tenido jamás. ¡Vale por seis! Minnie, ¿no es cierto que ahora vale por seis?
–SÃ, padre –contestó Minnie–. ¡No quisiera quitarle ningún mérito!
–Muy bien –manifestó el señor Omer–. Asà me gusta. Y ahora, joven caballero –agregó, después de frotarse unos instantes más la barbilla–, como no quiero que piense que tengo tan larga la lengua como corto el resuello, será mejor que me calle.