David Copperfield
David Copperfield De modo que el señor Peggotty fue a mi viejo dormitorio a buscar a la pequeña Emily. Al principio, no quería venir, y Ham tuvo que ir también a convencerla. En seguida la trajeron junto a la lumbre, muy confusa e intimidada, pero no tardó en recobrar la seguridad cuando vio lo amable y respetuoso que era Steerforth con ella; con qué delicadeza eludía cuanto pudiera incomodarla; cómo conversaba con el señor Peggotty de botes, barcos, mareas y peces; cómo hablaba de mí en la época en que había conocido al señor Peggotty en Salem House; lo encantado que estaba con la gabarra y con cuanto había en su interior; la gracia y la desenvoltura con que llevó la conversación hasta encerrarnos, poco a poco, en un círculo encantado, donde todos hablábamos sin reservas.