David Copperfield

David Copperfield

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Creo recordar que era casi medianoche cuando nos despedimos. Habíamos cenado algunas galletas y pescado en salazón, y Steerforth había sacado de su bolsillo una petaca llena de ginebra de Holanda, que los hombres (ahora puedo decir «hombres» sin sonrojarme) habíamos vaciado. Nos dijimos adiós alegremente; y, cuando todos se agolparon en la puerta para alumbrar nuestro camino lo más posible, vi los ojos azules de la pequeña Emily asomarse para mirarnos con dulzura por detrás de Ham, y oí su melodiosa voz gritarnos que tuviéramos cuidado.

–¡Qué criatura tan hermosa y tan encantadora! –exclamó Steerforth, cogiéndome del brazo–. ¡En fin! Un lugar pintoresco, y una compañía de lo más curiosa; tratar con ellos ha sido toda una experiencia.

–¡Qué suerte hemos tenido –respondí yo– de llegar a tiempo para ser testigos de su felicidad ante la perspectiva de ese matrimonio! Jamás había visto a nadie tan dichoso. Ha sido un placer contemplar esa escena y participar de su honesta alegría, como lo hemos hecho.

–El muchacho es un poco simple para ella, ¿no es cierto? –comentó Steerforth.

Se había mostrado tan cordial con Ham y con todos ellos que aquel comentario frío e inesperado me desagradó. Pero, al volverme hacia él y ver una sonrisa en sus ojos, me tranquilicé.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker