David Copperfield
David Copperfield Tengo entendido que mi padre había sido su sobrino favorito; pero su matrimonio había constituido una terrible afrenta para ella, pues consideraba a mi madre una simple «muñeca de porcelana». No la había visto nunca, pero sabía que aún no había cumplido los veinte años. Desde entonces, mi padre y la señorita Betsey no se habían vuelto a ver. Él doblaba a mi madre en edad y era un hombre de constitución delicada. Murió un año después de la boda y, tal como he señalado, seis meses antes de que yo viniera al mundo.
Y así estaban las cosas la tarde de aquel decisivo e importante viernes, y espero que me perdonen por llamarlo así. No pretendo que nadie crea que yo conocía entonces la situación, o que conservo el menor recuerdo, basado en el testimonio de mis propios sentidos, de lo que sigue.
