David Copperfield
David Copperfield –¡Bien dicho! –dijo Steerforth–. ¡Bravo, bravo, bravo! Y ahora voy a satisfacer la curiosidad de esta pequeña Fátima,[40] querido Daisy, contándole todos los detalles. En la actualidad, tiene un contrato de aprendizaje, de trabajo o de lo que sea en Omer y Joram, merceros, sombrereros, etc… de esta ciudad. Omer y Joram, ¿lo ha oÃdo bien? El compromiso matrimonial del que ha hablado mi amigo es con un primo suyo llamado Ham, apellidado Peggotty, y de profesión carpintero de ribera, también en Yarmouth. La joven vive con un pariente, cuyo nombre de pila desconozco, apellidado Peggotty y de profesión marinero; por supuesto, en esta población. Es el hada más linda y encantadora del mundo. Al igual que mi amigo, la admiro muchÃsimo. Si no tuviera miedo de menospreciar a su prometido (lo que disgustarÃa al señor Copperfield), añadirÃa que, en mi opinión, es una verdadera lástima, pues ella habrÃa podido aspirar a una boda mejor. JurarÃa que ha nacido para convertirse en una dama.
La señorita Mowcher escuchó estas palabras, que Steerforth pronunció muy despacio y con toda claridad, con la cabeza ladeada y el ojo pendiente del aire, como si siguiera buscando la respuesta. En cuanto él hubo terminado, recuperó su animación y empezó a parlotear con asombrosa ligereza.