David Copperfield
David Copperfield –Es una especie de abogado de asuntos religiosos –repuso mi amigo–. En algunos anticuados juicios celebrados en los Doctors’ Commons –un viejo y aburrido rincón cerca del cementerio de Saint Paul–, desempeña la misma función que los abogados[43] en los tribunales ordinarios de justicia. Se trata de un cargo cuya existencia, en condiciones normales, tendrÃa que haber desaparecido hace doscientos años. Comprenderás mejor mis palabras si te explico qué son los Doctors’ Commons. Es un edificio pequeño y apartado donde se aplica la llamada ley eclesiástica, y donde se realizan toda clase de trampas con unas leyes del Parlamento, monstruosas y obsoletas, que las tres cuartas partes de la humanidad desconocen y que la cuarta parte restante cree desenterradas, en estado fósil, en tiempos de los Lancaster. Es el lugar donde se llevan, en virtud de un antiguo privilegio, todos los pleitos relacionados con testamentos, matrimonios y asuntos marÃtimos.
–¡Qué tonterÃa, Steerforth! –exclamé–. ¿No pretenderás hacerme creer que existe alguna afinidad entre las cuestiones náuticas y las religiosas?