David Copperfield

David Copperfield

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Me negué rotundamente a aceptar su propuesta, pues quería inaugurar la casa con una pequeña fiesta, y pensé que no volvería a presentarse una ocasión mejor. Después de contar con la aprobación de Steerforth, estaba más orgulloso que nunca de mi alojamiento y ardía en deseos de mostrar sus excelencias. Por ese motivo, le obligué a prometerme que vendría con sus dos amigos, y decidimos cenar a las seis en punto.

Cuando se hubo marchado, llamé a la señora Crupp y le comuniqué mi insensato proyecto. Mi casera me dijo, en primer lugar, que no contase con ella para servir la mesa, pero que conocía a un joven muy desenvuelto que quizá lo hiciera por cinco chelines y la voluntad. Respondí que, por supuesto, le contrataríamos. Luego la señora Crupp me hizo saber que, como ella no podía estar en dos sitios a la vez (lo que me pareció razonable), era indispensable contar con una joven en la despensa, para que fregara todos los platos al momento, a la luz de una vela. Le pregunté cuánto costaría esa muchacha, y ella me contestó que suponía que dieciocho peniques no me harían ni más pobre ni más rico. Me mostré de acuerdo con ella, y ese asunto quedó también zanjado. Entonces la buena mujer pasó a ocuparse del menú.



👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker