David Copperfield

David Copperfield

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Seguí los consejos de la señora Crupp, y fui personalmente a hacer el encargo. Un poco después, mientras caminaba por el Strand, vi en el escaparate de una charcutería una sustancia dura y jaspeada que se parecía al mármol, con un letrero que decía: «Sucedáneo de tortuga»; entré y compré una loncha que habría bastado (pero eso lo comprendí más tarde) para alimentar a quince personas. La señora Crupp consintió, no sin esfuerzo por mi parte, en calentarla; entonces pasó a un estado líquido y se redujo tanto que, como dijo Steerforth, resultó «más bien escaso» para los cuatro.

Una vez realizados esos preparativos, compré un poco de postre en el mercado de Covent Garden, e hice un pedido bastante importante de vino en una tienda de la vecindad. Cuando regresé a casa por la tarde y vi las botellas alineadas en el suelo de la despensa, me parecieron tantas (a pesar de que faltaban dos, lo que contrarió mucho a la señora Crupp) que me asusté.

Uno de los amigos de Steerforth se llamaba Grainger y el otro, Markham. Los dos eran alegres y divertidos; Grainger era un poco mayor que Steerforth, y Markham parecía muy joven: no creo que tuviera más de veinte años. Me di cuenta de que este último casi nunca empleaba la primera persona del singular, y de que siempre se refería a sí mismo indefinidamente, diciendo «un hombre».


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker