David Copperfield
David Copperfield –¿Que si pienso marcharme en seguida? –repetÃ.
–SÃ.
Tuve la estúpida intención de contestarle que iba a esperar al final de la obra para ayudarla a bajar la escalera. Supongo que lo expresé de algún modo, pues ella, después de mirarme unos instantes con atención, pareció comprenderlo y dijo en voz baja:
–Sé que harás lo que te pido, cuando sepas lo importante que es para mÃ. Márchate ahora, Trotwood; hazlo por mÃ. Y pide a tus amigos que te acompañen a casa.
Su presencia habÃa resultado beneficiosa para mÃ, pues, a pesar de mi enfado, me sentà avergonzado de mi conducta, y con un breve «buesnoches» (que querÃa decir buenas noches) me puse en pie y salÃ, seguido de mis compañeros. Pasé directamente del palco a mi dormitorio, donde Steerforth me ayudó a desvestirme, mientras yo le contaba que Agnes era mi hermana, además de suplicarle que me trajera el sacacorchos para abrir otra botella de vino.