David Copperfield
David Copperfield Tu carta no es sino un reflejo de como eres, ¿qué mayor elogio podría hacerte? Iré a las cuatro en punto.
Con todo mi cariño y arrepentimiento
T.C.
El mensajero partió, finalmente, con esta misiva (que deseé con toda mi alma recobrar en cuanto se la entregué).
Si aquel día fue la mitad de penoso para alguno de los procuradores de lo que fue para mí, creo sinceramente que habría expiado su participación en aquel viejo y rancio queso eclesiástico. Aunque abandoné el despacho a las tres y media y empecé a merodear por Ely Place pocos minutos después, llegué a la cita con más de un cuarto de hora de retraso, según el reloj de la iglesia de St Andrew, Holborn, pues mi desesperación me impedía reunir el suficiente valor para tocar la campanilla particular que había a la izquierda de la puerta, en casa del señor Waterbrook.
Los asuntos profesionales de este caballero se llevaban en la planta baja; los asuntos mundanos (que eran muchos), en el primer piso. Me condujeron a una sala muy bonita, aunque su atmósfera era un poco sofocante, y allí estaba Agnes, haciendo un bolsito de malla.