David Copperfield
David Copperfield –¡Dios nos asista! –exclamó el señor Spiker.
–Dinero o no hay libertad –repitió el señor Gulpidge con firmeza–. El siguiente… ¿me comprende usted?
–K. –contestó el señor Spiker, con aire siniestro.
–K… se negó rotundamente a firmar. Fue llevado a Newmarket sólo para eso, pero él se negó de forma categórica.
El señor Spiker le escuchaba con tanta atención que parecÃa petrificado.
–Y asà están las cosas en estos momentos –concluyó el señor Gulpidge, recostándose en el respaldo de la silla–. Espero que nuestro amigo Waterbrook sepa disculpar que no explique las cosas con más claridad, dada la magnitud de los intereses en juego.