David Copperfield
David Copperfield –¡Dios mÃo! –repitió, cavilando–. La casa donde me hospedo… una especie de hotel familiar o de pensión cerca de New River Head,[51] llevará cerrada dos horas.
–Lamento no tener aquà más que una cama –respondÖ, y…
–¡Oh! ¡Ni se le ocurra mencionar la palabra cama, señorito Copperfield! –contestó enardecido, levantando una de sus piernas–. ¿Le importarÃa que durmiera en el suelo, junto al fuego?
–En ese caso –me apresuré a decir–, acuéstese en mi cama, se lo ruego; yo me quedaré aquÃ.