David Copperfield
David Copperfield Yo no acababa de entender qué viejo podía haber ocupado los pensamientos de la señora Gummidge, hasta que Peggotty, al acompañarme a la cama, me explicó que se trataba del difunto señor Gummidge; y que su hermano siempre daba por supuesto que la anciana pensaba en él en semejantes situaciones, y que jamás dejaba de emocionarse por ello. Esa misma noche, un poco después de acostarse en su hamaca, yo mismo oí cómo volvía a decirle a Ham:
–¡Pobre mujer! ¡Ha estado pensando en el viejo!
Y, durante el resto de nuestra estancia, cada vez que la señora Gummidge tenía uno de esos ataques (lo que ocurría a veces), el señor Peggotty decía lo mismo para disculparla, y siempre con la mayor conmiseración.