David Copperfield
David Copperfield Sin embargo, dije a Traddles, y al señor y a la señora Micawber que no me marcharía de allí hasta que fijaran un día para venir a cenar en casa. Traddles tenía tanto trabajo que fue preciso elegir una fecha bastante lejana; pero logramos ponernos de acuerdo, y entonces me despedí.
El señor Micawber, con el pretexto de enseñarme un camino más corto, me acompañó hasta la esquina, deseoso (según me explicó) de intercambiar algunas confidencias con un viejo amigo.