David Copperfield
David Copperfield La presente comunicación ha sido escrita a escasa distancia (no puedo decir «en compañía») de un individuo casi en estado de embriaguez, que trabaja para el agente judicial. Este personaje ha tomado posesión legal de mi domicilio, por impago de alquiler. Su inventario incluye, no sólo los bienes muebles y los enseres de todo tipo pertenecientes al abajo firmante, como inquilino anual, sino también los del señor Thomas Traddles, huésped, miembro de la Honorable Sociedad del Colegio de Abogados.
Si faltara alguna gota de negrura para que rebosara el cáliz que (en palabras de un escritor inmortal) se «presenta»[62] ahora a los labios del abajo firmante, ésta se hallaría en el hecho de que el susodicho Thomas Traddles aceptó, a título amistoso, convertirse en fiador de un pagaré, por la cantidad de veintitrés libras, cuatro chelines y nueve peniques, que ha vencido y NO está cubierto. Así como en el hecho de que las responsabilidades vivas que tiene a su cargo el abajo firmante se verán incrementadas, siguiendo el curso de la naturaleza, con una nueva víctima indefensa cuya triste llegada puede esperarse, en números redondos, al término de un período que no excederá los seis meses lunares a partir de la presente fecha.