David Copperfield
David Copperfield Después de las anteriores premisas, resultaría superfluo añadir que el polvo y las cenizas del remordimiento están para siempre esparcidas sobre la cabeza de
WILKINS MICAWBER
¡Pobre Traddles! Conocía demasiado al señor Micawber, a estas alturas, para saber que no tardaría en recobrarse del golpe; pero mi reposo nocturno se vio turbado por el recuerdo de Traddles y de la hija del reverendo de Devonshire, una muchacha tan dulce y con nueve hermanas, capaz de esperar (¡ominoso elogio!) hasta los sesenta años, o la edad que fuera, para casarse con Traddles.