David Copperfield

David Copperfield

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

La señora Steerforth se sentía especialmente feliz en compañía de su hijo, y, en aquella ocasión, éste se mostró de lo más atento y respetuoso con ella. Me agradó mucho verlos juntos, no sólo por el cariño que se profesaban y por el enorme parecido que existía entre ellos, sino también por el modo en que la edad y sexo de la madre habían suavizado la altivez e impetuosidad del hijo, convirtiéndolas en una graciosa dignidad. Más de una vez pensé que era una suerte que no hubiera surgido un motivo de discordia entre ambos; pues esas dos naturalezas –o más bien esos dos aspectos de la misma naturaleza– podrían haber resultado más difíciles de reconciliar que los dos temperamentos más opuestos de la creación. He de confesar que esa idea no se me había ocurrido a mí; Rosa Dartle había hecho el siguiente comentario al respecto durante una cena:

–¡Oh! Quizá alguien puede aclararme una cosa que llevo pensando todo el día, y que me agradaría saber.

–¿De qué se trata, Rosa? –preguntó la señora Steerforth–. Te lo ruego, no seas tan misteriosa.

–¡Misteriosa! –exclamó–. ¿Me encuentra misteriosa? ¿De veras?

–Siempre te pido –contestó la señora Steerforth– que digas las cosas claramente, de un modo natural.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker