David Copperfield

David Copperfield

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Hablamos en voz muy baja, atentos a cualquier sonido que llegara del piso superior. No me había dado cuenta en mi última visita, pero ¡cuán extraño me pareció ahora no encontrar al señor Barkis en la cocina!

–Ha sido muy amable viniendo, señorito Davy –dijo el señor Peggotty.

–Realmente amable –aseguró Ham.

–Emily, querida –exclamó el señor Peggotty–. ¡Mira! ¡Ha venido el señorito Davy! ¡Vamos, preciosa, levanta ese ánimo! ¿No vas a decir nada al señorito Davy?

Todavía puedo ver cómo temblaba. Y recuerdo su mano helada, que sólo pareció cobrar vida para rechazar la mía. Luego se levantó de la silla y, colocándose al otro lado de su tío, se apoyó en su pecho, sin pronunciar una sola palabra y sin dejar de temblar.

–Es tan sensible y cariñosa –señaló el señor Peggotty, acariciando la abundante cabellera de la joven con su mano callosa– que no puede soportar tanto dolor. Es algo natural en los jóvenes, señorito Davy, cuando se enfrentan por primera vez a esta clase de desgracias… sobre todo si son tímidos como mi pequeño pajarillo. ¡Es natural!

Emily se apretó más contra él, pero ni levantó la cabeza ni dijo nada.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker