David Copperfield
David Copperfield Yo estaba al borde de las lágrimas, al igual que el señor Peggotty, pero logré musitar:
–¿Con la marea?
–La gente que vive en la costa –repuso él– siempre muere cuando baja la marea. Y nace con la pleamar… sólo nace bien con la pleamar. Barkis se irá con la marea. La bajamar será a las tres y media, y el agua no volverá a subir hasta media hora después. Si para entonces sigue entre nosotros, seguirá en este mundo hasta que pase la pleamar, y luego se irá cuando la marea baje de nuevo.[63]
Nos quedamos junto a él durante mucho tiempo… horas y horas. No pretendo decir que mi presencia ejerciera una influencia misteriosa sobre él, dadas las condiciones en que se hallaba; pero lo cierto es que, cuando finalmente empezó a delirar, parecÃa creer que me llevaba al colegio.

Encuentro al señor Barkis «yéndose con la marea»
–Está volviendo en sà –anunció Peggotty.
Su hermano me tocó el brazo y murmuró lleno de temor y de respeto:
–No tardará en irse con la marea.
–¡Barkis, querido! –dijo Peggotty.
–C.P. Barkis –exclamó él, con voz muy débil–. ¡La mejor esposa del mundo!