David Copperfield
David Copperfield Me despedí de ellos junto al postigo del cementerio, donde antaño había descansado el imaginario Strap con el morral de Roderick Random a la espalda; y, en lugar de regresar directamente, seguí un rato por la carretera de Lowestoft. Después volví sobre mis pasos y me dirigí hacia Yarmouth. Me detuve a comer en una taberna bastante recomendable, a un par de millas del transbordador que ya he mencionado antes; y, de ese modo, la jornada llegó a su término, y había anochecido cuando entré en la ciudad. Llovía a cántaros, y era una noche de tormenta; pero la luna brillaba tras las nubes y la oscuridad no era completa.
No tardé en divisar la barca del señor Peggotty, y la luz de su interior que brillaba a través de la ventana. Después de avanzar con dificultad, hundiéndome en la arena, llegué hasta la puerta y entré.