Grandes Esperanzas
Grandes Esperanzas 53 — Joe — dije —: ¿crees que deberÃa hacer una visita a la señorita Havisham? — ¿Para qué, Pip? — contestó Joe, reflexionando con lentitud. — ¿Para qué, Joe? ¿Para qué se hacen las visitas? — Algunas visitas tal vez sà — contestó Joe —, pero, sin embargo, no has contestado a mi pregunta, Pip. Con respecto a visitar a la señorita Havisham, creo que ella se figurarÃa que quieres algo o que esperas alguna cosa de ella. — ¿No comprendes que ya se lo advertirÃa antes, Joe? — Desde luego, puedes hacerlo — contestó mi amigo, — y tal vez ella lo crea, aunque también puede no creerlo.
Joe pensó haber dado en el clavo, y yo abundaba en su opinión. Dió dos o tres chupadas a la pipa y añadió: