Grandes Esperanzas
Grandes Esperanzas —Parece que ha ocurrido algo en tu casa, Pip. ¡Corramos todos!
— ¿Qué ha pasado? — pregunté corriendo a su lado, mientras Orlick hacÃa lo mismo.
— No lo sé muy bien. Parece que entraron violentamente en la casa en ausencia de Joe. Se cree que fueron los fugados. Y se dice que han herido a alguien.
CorrÃamos demasiado para continuar la conversación, y no nos detuvimos hasta llegar a nuestra cocina. Estaba llena de gente. PodrÃa decir que se habÃa reunido allà el pueblo entero, parte del cual ocupaba el patio. HabÃa también un cirujano, Joe y un grupo de mujeres, todos inclinados hacia el suelo y en el centro de la cocina. Los curiosos retrocedieron en cuanto me presenté yo, y asà pude ver a mi hermana tendida, sin sentido y sin movimiento, en el entarimado del suelo, donde fue derribada por un tremendo golpe en la parte posterior de la cabeza, asestado por una mano desconocida, mientras ella estaba vuelta hacia el fuego. Y asà la pobre quedó condenada a no encolerizarse ya más mientras fuese esposa de Joe.