Grandes Esperanzas
Grandes Esperanzas - Tal vez ella también. Pero me refiero a Estella. Esta muchacha es dura, altanera y caprichosa en sumo grado, y la señorita Havisham la ha educado para que la vengue en los representantes del sexo masculino.
- ¿Qué parentesco tiene con la señorita Havisham?
- Ninguno - dijo -. Es solamente una muchacha adoptada.
- ¿Por qué debe vengarse del sexo masculino? ¿Qué venganza es ésta?'
- ¡Caramba, señor Pip!-exclamó-. ¿No lo sabe usted?
- No - contesté.
- ¡Dios mío! Es una historia que le referiré durante la comida. Ahora permítame que le dirija una pregunta: ¿cómo fue usted allí aquel día?
Se lo dije y me escuchó muy atento hasta que hube terminado. Luego se echó a reír otra vez y me preguntó si luego estuve dolorido. Yo no le pregunté a mi vez semejante cosa, porque mi convicción estaba ya perfectamente establecida acerca del particular.
- Según tengo entendido, el señor Jaggers es su tutor.
- Sí.
- ¿Ya sabe usted que es el abogado y el hombre de negocios de la señorita Havisham y que es el único que goza de su confianza?