Historia de dos ciudades
Historia de dos ciudades —Que me ahorquen si lo sé —dijo Jerry.
—¿Y podrÃa saberse qué papel tenéis vos? —preguntó el hombre con vivo interés.
—Tampoco lo sé.
La llegada del juez y el tumulto que ocasionó interrumpieron este diálogo. Todas las miradas se dirigieron al momento a la puerta que comunicaba con la cárcel, y los dos carceleros que allà se veÃan desde la entrada del público desaparecieron un instante para volver con el acusado y acompañarlo ante el tribunal.