Historia de dos ciudades

Historia de dos ciudades

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

El blanco de todas las miradas era un joven de unos veinticinco años, de gallarda presencia, de facciones agraciadas, de aspecto noble y distinguido, de ojos oscuros y de tez tostada por el sol. Llevaba un traje sencillo de color pardo, y sus cabellos castaños estaban atados por detrás con una cinta que los sujetaba más por comodidad que por adorno. Como el alma revela siempre lo que siente, a pesar de la regia máscara con que se cubra el rostro, la emoción del acusado se manifestaba en la palidez de sus mejillas. Sin embargo, estaba tranquilo y se sentó serenamente después de saludar al juez con desenvoltura y dignidad. El interés que inspiraba a la multitud y que mantenía todos los ojos abiertos y todos los corazones anhelosos no se debía a uno de los sentimientos que honran a la humanidad y la ennoblecen; la especie de fascinación que aquel desgraciado joven ejercía procedía de la espantosa sentencia que le amenazaba, y habría perdido parte de su fuerza si hubiera tenido más probabilidades de librarse de los pormenores del suplicio. El cuerpo que iba a ser tan horriblemente mutilado constituía el espectáculo para los ojos, y los tormentos que debía padecer aquel ser mortal, cuyas carnes y miembros iban a ser arrancados, constituían la emoción. Cualquiera que fuese el barniz que los espectadores de tan vergonzoso drama, según su mayor o menor habilidad en el arte de engañarse a sí mismos, llegasen a extender sobre los motivos que los habían arrastrado al tribunal, el interés que se tomaban tenía su origen en un instinto feroz y salvaje.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker