Historia de dos ciudades
Historia de dos ciudades —A bordo del buque correo de Calais a Dover y en las circunstancias de que acaba de hablarse.
—¿Estabais con el señor Lorry?
—SÃ, señor, y era entonces muy desgraciada.
El dolorido tono de su voz armoniosa fue ahogado por la voz mucho menos musical del juez, que le dijo con severidad:
—Contestad sin comentarios a las preguntas que se os hagan. ¿Hablasteis con el acusado durante la travesÃa?
—SÃ, señor.
—¿Recordáis sobre qué versó la conversación?
—Cuando este caballero subió al buque —dijo con voz débil en medio del más profundo silencio—, entonces…
—¿Habláis del acusado, señorita Manette? —le preguntó el juez frunciendo el entrecejo.
—SÃ, señorÃa.
—Pues en tal caso no lo llaméis caballero sino acusado.