Historia de dos ciudades

Historia de dos ciudades

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Siento en el alma haber sido la causa de su malestar. ¿Tendríais la bondad de decírselo de mi parte y de manifestarle que le estoy sumamente agradecido?

—Con mucho gusto —respondió el señor Carton con un aire indiferente que rayaba en la insolencia—. Si os empeñáis…

—Me empeño en ello y os doy las gracias.

—¿Qué esperáis del jurado, señor Darnay? —repuso Carton.

—Que me condenará.

—Hacéis bien en no abrigar ilusiones, porque es muy probable que así suceda, pero el desacuerdo de los jurados me induce a creer que no seréis condenado.

Como estaba prohibido mientras se salía de la sala, Jerry no pudo escuchar más, pero dejó a los dos hombres —tan parecidos de cara y tan diferentes en lo moral— uno al lado del otro, reflejándose en el espejo que dominaba el banco de los acusados.

Transcurrió lentamente hora y media hasta que salieron los jurados, y a causa de los pasteles de cordero y de los vasos de vino que les habían prestado auxilio, dieron más de un traspié al dirigirse a sus asientos, según advirtieron los espectadores. Jerry, que después de comer y beber a su satisfacción, se había sentado en el banco en posición apta para echar un sueño, se despertó al rumor de un murmullo y fue arrastrado por la corriente que salía de la sala.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker