Historia de dos ciudades

Historia de dos ciudades

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Tienes mal ojo —respondió Carton—, porque he bebido dos. He cenado con el cliente de hoy, o más bien he mirado cómo cenaba, lo cual en el fondo es lo mismo.

—Has tenido una idea muy singular en la sala, Sydney.

—¿Cuál?

—La de hacerte comparar con el acusado. ¿Cómo se te ha ocurrido? ¿Cuándo has reparado en tu semejanza con el señor Darnay?

—Me ha parecido un buen mozo, y he pensado que yo habría sido como él si me hubiera favorecido la fortuna.

—Tú y la fortuna habéis estado siempre reñidos, pobre amigo mío —dijo Stryver, riéndose hasta el punto de dar tormento a su vientre precoz—. Pero dejemos las conversaciones ociosas y ¡manos a la obra!

El chacal se quitó la casaca y la corbata con gesto sombrío, entró en un aposento de al lado, de donde sacó un jarrón de agua, un barreño y dos toallas, empapó estas en agua, las retorció ligeramente, se las puso en la cabeza a guisa de turbante y se sentó junto a la mesa diciéndole a su colega:

—Empecemos.

—No hay mucho trabajo —dijo Stryver, con tono jovial, registrando los legajos de procesos.

—¿Cuántas causas?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker