Historia de dos ciudades
Historia de dos ciudades El doctor Manette atendÃa en su casa consultas que iban atraÃdas por sus méritos y más aún por el recuerdo de su cautiverio, cuya historia se referÃa en voz baja y pasaba de boca en boca. DebÃa además a sus profundos conocimientos, a los cuidados asiduos que prodigaba a sus enfermos y a la habilidad desplegada en interesantes ensayos, una clientela numerosa que le retribuÃa lo suficiente para vivir con comodidad y hasta con lujo.
Todas estas circunstancias recordaba el señor Lorry cuando llamó a casa del doctor aquel agradable domingo del mes de julio.
—¿Está en casa el doctor Manette? —preguntó el banquero.
—No, pero va a volver pronto.
—¿Y la señorita Lucie?
—Ha salido con su padre.
—¿Y la señorita Pross?
—Probablemente está en su cuarto, pero no sé si puede recibiros.
—No se preocupe —dijo el señor Lorry—; esperaré en la sala.