Historia de dos ciudades

Historia de dos ciudades

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Hemos dicho que la habitación del doctor estaba situada en un sitio prodigioso para los ecos. Así pues, mientras la señorita Pross contaba las idas y venidas del doctor Manette y de su hija, el señor Lorry habría podido creer que oía el paseo del preso al oír los pasos que resonaban en su oído, de no haber sabido cuál era su origen.

—Ya vienen —dijo el aya, levantándose para dar fin a la conversación—, ya vienen, y muy pronto vendrán todos los demás.

La habitación era tan curiosa por sus propiedades acústicas, una especie de oreja donde todos los sonidos convergían de una manera tan extraña, que el señor Lorry, que se había asomado a la ventana, creyó que no iba a ver llegar nunca al doctor y a Lucie, cuyos pasos, sin embargo, no dejaba de oír. No solo moría su eco, como si los pasos hubieran desaparecido, sino que se oían ecos de otros pasos que nunca se acercaban, y que morían cuando más cerca parecían estar.





👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker