Historia de dos ciudades
Historia de dos ciudades Monseigneur, uno de los hombres más influyentes de la corte de Francia, uno de los grandes estadistas que disponían entonces del poder, recibía dos veces al mes en el magnífico palacio que habitaba en París, y aquel era día de reunión. Mientras la turba idólatra abarrotaba servilmente sus salones, Monseigneur, retirado en un suntuoso tocador que le servía de santuario, estaba tomando chocolate. Monseigneur podía engullir fácilmente muchas cosas, y algunos malintencionados hasta se atrevían a pensar que absorbía rápidamente los tesoros de Francia, pero su chocolate no podía llegar hasta su noble garganta sino con el auxilio de cuatro hombres robustos, sin contar el repostero que lo había hecho.
