Historia de dos ciudades
Historia de dos ciudades —¡Acercaos lentamente! ¿Me oÃs? Y, si lleváis pistolas en la silla, no apoyéis la mano en el arzón, porque os advierto que soy muy vivo de genio, y que, antes de que podáis hacer uso de vuestras armas, tendréis una bala dentro del cuerpo. Ahora que estáis avisado, veámonos las caras.
La silueta de un caballo y de su jinete se dibujó vagamente a través de la niebla y se acercó al coche. Cuando el mensajero llegó al lado del señor Lorry, paró el caballo y entregó un papel al viajero.
El animal respiraba con dificultad, y los dos estaban cubiertos de lodo desde los cascos del caballo hasta el sombrero del jinete.

—Guarda —añadió el viajero con calma—, os repito que nada debéis temer. Pertenezco a la Banca Tellsone, una de las más conocidas de Londres, y voy a ParÃs por negocios. ¿Tengo tiempo para leer esta carta? Habrá una corona de propina.
—Eso depende de lo que la carta diga… Si no es muy larga…
El señor Lorry se acercó al farol del coche, abrió la carta que tenÃa en la mano y leyó en voz alta la siguiente frase: