Historia de dos ciudades

Historia de dos ciudades

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

«No, Jerry, no —decía para sí mientras trotaba por la carretera rumiando la respuesta que llevaba a aquellos señores—, nada tiene que ver contigo tan diabólico negocio. ¡“Resucitado”! Por vida mía, casi diría, ¡Dios me perdone!, que el buen señor estaba bebido.»

Esta respuesta le sumía en tanta incertidumbre que repetidas veces se quitó el sombrero para rascarse la cabeza. A excepción de en la parte superior del cráneo, calva y rasa como la palma de la mano, el mensajero tenía cabellos negros y recios como los de un cepillo, repartidos con desigualdad y dispersos en todas direcciones desde la base del occipucio hasta cerca de la raíz de sus narices anchas y chatas. Su erizada cabellera, que era como la obra de un herrero, remedaba con tal exactitud las púas que defienden el extremo de algunos muros, que los más hábiles saltarines no habrían aceptado a Jerry para jugar al pídola, pues lo habrían considerado el más peligroso de los hombres…

Mientras regresaba con la respuesta que debía dar al portero de noche en su garita a la puerta de la Banca Tellsone, las sombras de la noche formaron a sus ojos, al llegar a Temple Bar, extraños contornos, suscitados por el mensaje que había recibido; y a los de su caballo ciertas formas que nacían de sus temores y alarmas, muy abundantes a juzgar por los desvíos que hacía para alejarse de los fantasmas que veía en el camino.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker