Historia de dos ciudades

Historia de dos ciudades

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¿Queréis que os acompañe? —dijo el muchacho, acercándose a su padre.

—No, no puedes venir; tu madre lo sabe muy bien. Voy a pescar.

—¿A pescar? ¿Cómo vais a pescar si tenéis la caña rota y sin punta los anzuelos?

—Eso no es asunto tuyo.

—¿Traeréis pescado?

—¡Quién sabe! Si la pesca no es buena, la comida será corta mañana —dijo el padre, moviendo la cabeza—. Y chitón, que no me gustan las preguntas.

El resto de la velada el señor Cruncher no quitó ojo a su mujer, y la obligó a tomar parte en la conversación para impedir que rogase a Dios contra el buen éxito de su empresa. Mandó a su hijo que le secundase en sus esfuerzos, y atormentó cruelmente a la pobre mujer insistiendo en las faltas que podía reprenderle y sin dejarle ni un minuto para la reflexión. Cruncher parecía un escéptico que no creyese en el alma y tuviera miedo a los duendes.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker