Historia de dos ciudades
Historia de dos ciudades A la una menos cuarto se levantó, abrió un armario y extrajo un saco, una azada, una palanca de hierro, una cuerda, una cadena y varios instrumentos por el estilo. Cuando cargó con destreza con estos objetos, miró a su mujer con inquietud, apagó la luz y salió de casa.
El muchacho, que no dormía y se había acostado vestido, se levantó también y siguió a su padre. Favorecido por las tinieblas bajó la escalera, cruzó el patio y se encontró en la calle sin preocuparse de saber cómo volvería; la casa estaba llena de inquilinos, y ni siquiera por la noche se cerraba la puerta. Impelido por el noble deseo de averiguar y estudiar la profesión de su padre, el muchacho andaba pegado a las paredes y no perdió de vista al honrado comerciante, el cual se encaminó hacia el norte y no tardó en reunirse con otro discípulo de Izaak Walton[27].
Los dos pescadores seguían juntos su camino, y media hora después habían burlado la vigilancia del último guarda y se encontraban en un camino solitario. Se les sumó otro pescador, y tan silenciosamente que, si el joven Jerry hubiera sido supersticioso, habría creído que el segundo miembro de aquel noble grupo se había de pronto desdoblado en dos.