Historia de dos ciudades
Historia de dos ciudades Pescaban con azada, al principio. Un poco después, el honrado padre pareció dedicarse a ajustar un gran instrumento parecido a un sacacorchos. Cualesquiera que fueran sus utensilios, los utilizaban a conciencia, hasta que las horribles campanadas del reloj de la iglesia aterrorizaron tanto al joven Jerry que huyó, con el pelo tan en punta como el de su padre.
Pero su antigua curiosidad por esos asuntos no solo le detuvo en su huida, sino que le hizo volver.
Los tres hombres continuaban pescando con perseverancia y parecía que habían dado con un pez muy gordo porque estaban inclinados sobre el borde de la fosa y tiraban con fuerza de un objeto pesado que apareció por fin en la superficie.