Historia de dos ciudades
Historia de dos ciudades Monseigneur (muchas veces, como individuo, un valioso caballero) era un tesoro nacional que sabía sacar magnificencia de las acciones más sencillas: era el modelo de la cortesanía refinada y de la vida elegante y espléndida, y servía para otras mil cosas de la misma importancia; pero, considerado como clase social, había sido la causa de tan desastrosa miseria. ¿No es extraño que la Creación, exclusivamente pensada para Monseigneur, se hubiera agotado bajo la presión que la estrujaba y aplastaba? Muy poca previsión debía guiar los arreglos eternos. Pero así era, sin embargo; y las venas exprimidas no daban ya una gota de sangre, las mandíbulas, después de haberlo molido todo, no tenían ya que moler, y Monseigneur había huido de un fenómeno tan imprevisto como implacable.