Historia de dos ciudades
Historia de dos ciudades —Enséñame el camino.
—Seguirás la carretera —respondió el aldeano—, cruzarás toda la calle, pasarás por la fuente…
—Yo no entro en las calles ni me acerco a 1as fuentes —dijo el viajero, interrumpiéndolo y mirando la campiña—. ¿Y después?
—Andarás unas dos leguas más hasta el otro lado del monte.
—Bien. ¿A qué hora dejas el trabajo?
—Al anochecer.
—¿Quieres despertarme antes de partir? Hace dos dÃas y dos noches que ando sin descansar ni dormir. Déjame fumar mi pipa y dormiré como un niño. ¿No te olvidarás de despertarme?
—No me olvidaré.
El viajero fumó su pipa, se la guardó en el pecho, se quitó los zapatos, se acostó sobre un montón de piedras y se durmió al momento.