Historia de dos ciudades
Historia de dos ciudades —Sà —respondió, con precipitación—, de uno de nuestros clientes; asà es como llamamos en la banca a las personas con quienes estamos en relación. Era un francés, un hombre cientÃfico, un doctor en medicina muy distinguido…
—¿Nacido en Beauvais?
—SÃ, como vuestro señor padre, y que gozaba, como el doctor Manette, de una gran reputación en ParÃs, donde habÃa ido a establecerse. Allà tuve el honor de conocerlo. Nuestras relaciones eran simplemente de negocios, pero confidenciales. Me hallaba entonces agregado a nuestra casa de ParÃs…
—¿Puedo preguntaros en qué época, caballero?
—Hace veinte años, señorita. El doctor estaba casado con una inglesa, y estaba yo encargado de sus negocios. Toda su fortuna estaba, como la de muchos franceses, en manos de la Banca Tellsone, por lo que yo era su apoderado como el de muchos otros clientes. Me unÃan a él simples relaciones de negocios, señorita, en las que por nada interviene el sentimiento, y le trataba como a todas las personas que vienen a cobrar una letra de cambio o a depositar fondos, porque no tengo sentimiento alguno, no soy más que una verdadera máquina. Ese doctor…