Historia de dos ciudades
Historia de dos ciudades —Está bien. ¿Qué se ha de responder a ese desdichado?
—Únicamente que se ha recibido su carta y que espere a la persona a quien ha escrito.
—¿No debo decirle cuándo llegará?
—Partirá mañana por la noche.
—¿No se ha de citar ningún nombre propio?
—Es inútil.
Charles acompañó a su amigo hasta el coche y, cuando los caballos iban a partir, el señor Lorry dijo asomándose a la portezuela:
—Recuerdos a Lucie y a la niña; cuidadlas bien hasta mi regreso.
Charles movió la cabeza y le respondió con una sonrisa vacilante.
Aquella noche (era el 14 de agosto), en vez de acostarse cuando salió del salón, escribió dos cartas fervientes. En la primera, dirigida a Lucie, explicaba el motivo de su partida, la imperiosa obligación que tenÃa de ir a Francia, y manifestaba claramente que nada debÃa temer; en la segunda, destinada al doctor, se extendÃa igualmente sobre su convicción de que no corrÃa peligro alguno; y finalmente prometÃa a padre e hija que les escribirÃa tan pronto como llegase y que lo harÃa después con frecuencia.