Historia de dos ciudades
Historia de dos ciudades Cuando hubo madurado bien su proyecto, no pensó más que en los preparativos del viaje. Lucie y el doctor no debÃan saber su partida hasta que estuviera lejos de ellos, pues de este modo evitarÃa a su mujer el dolor de la separación, y a su suegro, los vanos esfuerzos que indudablemente habrÃa hecho para hacerle cambiar de idea.
Charles continuó paseando hasta el momento de volver a la Banca Tellsone para despedirse del señor Lorry; tenÃa intención de presentarse a su excelente amigo cuando estuviera en ParÃs, pero debÃa dejarlo partir sin confiarle su secreto.
Vio delante del edificio un coche y caballos de posta y al señor Lorry con su traje de viaje esperando órdenes de su jefe.
—He entregado la carta a quien iba dirigida —dijo Charles a su amigo— y me ha dado la contestación, pero no he consentido que la diera por escrito porque confiaba en que os encargarÃais de transmitirla verbalmente.
—Con mucho gusto —respondió el señor Lorry—, ¿no ofrece peligro alguno?
—Ninguno, aunque es para un preso de la L’Abbaye.
—¿Su nombre? —preguntó el señor Lorry, abriendo la cartera.
—Gabelle.